Desde el pueblo

Hace ya algún tiempo que no venía por aquí. Un descuido imperdonable especialmente para mi. Es lo que tiene las vacaciones: desconectar, la playa, montaña, el pueblo…

Soy un afortunado. Tengo pueblo. Ahora vengo menos pero de niño pasaba veranos enteros. En un lugar pequeño, apartado. Situado en el corazón de la comarca de Las Cinco Villas, provincia de Zaragoza.

Recuerdo como si fuera ayer mi primera bicicleta BH y el día que aprendí a llevarla sin las ruedas laterales. Fue en la plaza. Las idas y venidas desde el río al huerto de mi abuelo para regar las tomateras amarillentas por una sequía cruel. Las artimañas de los primos para no ir a misa los domingos. Kilos y kilos de moras calientes recogidas a base de arañazos. Una canasta de baloncesto colgada de la ventana. Noches de insomnio infantil, a la fresca, sentados en la calle. Todos. Sin prisa. Recuerdo especialmente las fiestas a finales de agosto. Unas fiestas con olor taurino y sabor a migas, rancho y melocotón con vino. El pobre de mi que sonaba a despedida del verano y vuelta al cole.

Se recuerda más fácil si lo escribo desde la misma calle del pueblo donde pasé media infancia.

Lejos quedan los modelos de negocio, las oficinas y las corbatas a juego. Pronto volveré, pero aun no :-)

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